Ya popularizó el auto eléctrico. Ahora quiere fundar una colonia en Marte y hacer que las ideas se puedan “bajar”.

Excéntrico, creativo, petulante, visionario, son algunos de los denominadores que rodean a la figura de Elon Reeve Musk. Este innovador sudafricano de 46 años, radicado en los Estados Unidos desde que comenzó el siglo XXI, es una exitosa combinación de Steve Jobs con Tony Stark, el personaje que en la ficción se viste de Iron Man. Incluso Ken Segall, el ex-director creativo de Apple, que acuñó el eslogan Think different, comentó que Musk “tiene ideas que van todavía más allá de Jobs”. Actualmente, es el director general de SpaceX, Tesla Motors y presidente de SolarCity. Por si no tuviera suficientes desafíos, acaba de ingresar como asesor tecnológico de Donald Trump.
A mitad de camino entre el altruismo y la utopía, sus ideales para salvar al planeta parecen extraídos de un manual de ciencia ficción. Desde la generación de energía limpia y renovable, consolidar el uso de vehículos eléctricos, establecer la primera colonia marciana, montar un tren ultra rápido que viaje a más de 1.200 km por hora o potenciar las capacidades cognitivas humanas a través de inteligencia artificial (IA).
Con una fortuna estimada en 13.900 millones de dólares por la revista Forbes, Musk es la 94º persona más rica del mundo. Además, la revista Esquire lo señaló como uno de los 75 innovadores más influyentes del nuevo milenio.
Con apenas 24 años este emprendedor fundó la compañía de alojamiento Web Zip2 junto con su hermano, a la que posteriormente vendió por 22 millones de dólares. En 2002 se puso al frente de PayPal, una de las primeras firmas en gestionar pagos electrónicos, a la que más tarde traspasó a eBay.
Al igual que Steve Job, el lado oscuro de este emprendedor es su temperamento. Algunos empleados de sus empresas lo describen como un personaje arrogante, dictatorial y muy exigente. Tuvo dos matrimonios. Con su primera esposa tuvo 5 hijos (gemelos y trillizos). Su siguiente pareja fue la actriz británica Talulah Riley, de la que se separó hace unos años.
Con la intención de refundar la conquista espacial lanzó Space Exploration Technologies (SpaceX). Fue creada para desarrollar lanzaderas espaciales y convertirse en el sucesor privado del Transbordador Espacial. En siete años, diseñó la familia de cohetes Falcon y las naves multiuso Dragon desde cero.
En vista de su potencial tecnológico, el 23 de diciembre de 2008 firmó un contrato por 1.600 millones de dólares con la NASA para realizar 12 vuelos a la Estación Espacial Internacional. Así, el Falcon 1, tras dos intentos fallidos, se convirtió en el primer vehículo de combustible líquido de financiamiento privado en poner un satélite en la órbita terrestre.
El ingreso al Olimpo aeroespacial lo alcanzó una semana atrás, al utilizar el mismo cohete en dos misiones consecutivas. Después de poner en órbita un satélite con éxito, el cohete regresó a la Tierra y descendió en una plataforma sobre el océano Atlántico. Fue el sexto aterrizaje con éxito de la compañía en una plataforma marítima llamada Of Course I Still Love You. “Esto demuestra que podes volar y volver a volar un propulsor, que es la parte más cara del cohete”, dijo Musk. Y agregó “esto es una gran revolución en los viajes espaciales”.
El más revolucionario de sus emprendimientos es la marca Tesla Inc., principal fabricante de vehículos eléctricos. Su incursión al negocio fue tan contundente que en mayo de 2008 vendía sus coches por teléfono, Internet o en la sede central. Hasta que abrió la primera concesionaria en Los Angeles. En 2012 tenía 20 tiendas y talleres en Norteamérica, Europa y Asia. A 13 años de su constitución, se convirtió en la automotriz más valiosa por capitalización bursátil, destronando a General Motors, con más de 100 años de trayectoria en el rubro.
El camino a la cima no fue una sucesión de aclamaciones y sonrisas. Los conflictos internos generaron una etapa de crisis que amenazó la continuidad de la empresa. Fue un período en el que Musk demostró su gran habilidad gerencial al reducir costos de manera efectiva, exigió precios más bajos a los proveedores y cerró algunas oficinas. Esto condujo al nacimiento del Tesla Roadster, el primer automóvil de serie deportivo completamente eléctrico En reiteradas ocasiones señaló que el planeta se ha hecho demasiado dependiente del petróleo, por eso considera que los vehículos eléctricos pueden marcar la diferencia cuando su adopción sea masiva. El próximo modelo de la compañía es el Tesla Model 3, que se suma a la oferta del Model X y el S.
Con la intención de extender el uso de la energía solar y consolidarla en los niveles máximos de popularidad, en 2006 fundó SolarCity. Dentro del proyecto Tesla Motors Energy, creó Powerwall, un paquete de baterías de iones de litio usado como respaldo en la red eléctrica de un domicilio. Tiene una capacidad de de 7 y 10 kwh y sirve para almacenar la energía renovable, de estaciones solares o eólicas.
El anuncio más reciente es Neuralink, una startups detrás de un procedimiento al que Musk denomina “lazo neural”, que involucra la implantación de pequeños electrodos cerebrales que podrían cargar y descargar pensamientos. Mientras que a corto plazo, pretende crear implantes que puedan usarse para tratar enfermedades como la epilepsia o la depresión. “Con el tiempo creo que veremos una convergencia entre la inteligencia biológica y la digital. Tiene sentido porque aporta más ancho de banda y velocidad de conexión entre el cerebro humanos y la versión digital del mismo”, indicó Musk.
De las páginas de ciencia ficción de su juventud, Musk rescata dos visiones y pretende hacerlas realidad. Hyperloop, que está en construcción, permitirá cumplir los 563 kilómetros que separan a San Francisco de Los Angeles en 35 minutos. Consiste en un tubo que contiene aire a baja presión por el que unas cápsulas circulan sobre un colchón de aire. El otro proyecto, fechado para el año 2022, es utilizar el poderío de SpaceX para conquistar Marte. Así, de acuerdo al propio Musk, una nave conducirá entre 100 y 200 colonos cada 26 meses. El plan es alcanzar “una comunidad autosostenible” de no menos de un millón de personas, un reto que llevaría entre 40 y 100 años con una flota de 1.000 naves interplanetarias.
Warren Buffett y sus 52 años de enseñanza
Hace pocas semanas Warren Buffett, reconocido como el inversionista más exitoso de la historia, publicó su carta anual, una tradición en donde transmite de la manera más clara como opera Berkshire Hathaway (BH), su conocimiento y filosofía de inversión.
Cualquier persona que lea y entienda sus cartas posiblemente esté muy agradecida, ya que los conocimientos transmitidos en estas son aplicables a las inversiones y la vida de una manera inmediata.
La historia de Buffett con BH empieza en 1962, cuando manejaba una sociedad de inversión donde sus socios eran amigos y familiares. BH era una empresa que se dedicaba a la fabricación de textiles. Buffett, que en ese momento su filosofía de inversión era la cuantitativa de valor, compra las primeras acciones de BH a US$7,40.
Luego en 1964, la administración de BH que venía recomprando acciones, había acordado con Buffett una recompra de todos sus títulos a US$11,50. Unas semanas más adelante la oferta llegó por unos centavos menos de lo acordado, Buffett decide no aceptar la oferta de recompra y termina comprando más acciones, finalmente ejerce control de la empresa.
BH era un negocio moribundo, la industria textil en EE. UU. venía en decadencia con el aumento de producción de textiles por parte de países asiáticos. Buffett, con la caja que BH tenía, empezó a comprar diferentes empresas, y una de ellas fue National Indemnity (NI), una pequeña aseguradora en Omaha.
National Indemnity recibe primas primero y paga las reclamaciones por catástrofes después, le permite a Buffett invertir ese valor flotante con total libertad y gratuitamente, ya que las primas recibidas son mayores a los gastos por calamidades en este caso. National Indemnity se convierte en el motor de BH. A pesar de cerrar operaciones de la planta textil de BH en 1985 y haber sido una operación que generaba pérdidas considerables, las inversiones de Buffett han permitido generar un retorno anualizado del 20,82% desde 1964.
Buffett empieza su carrera como inversionista de valor cuantitativo, esto significa comprar empresas que son baratas en medidas contables (bajos múltiplos): precio/utilidad, precio/valor en libros, etc. Él obtiene este estilo de su mentor: Benjamin Graham, el padre del Value Investing. Esta forma de inversión genera que se adquieran en algunos casos empresas con muy malos prospectos económicos (llamadas colillas de cigarrillo), pero tan baratas que posiblemente tengan un último chance de reflejar un valor mayor. Buffett cambia su esquema con la llegada de Charlie Munger como su socio, en donde Charlie le enseña que es mejor comprar un negocio maravilloso a un precio justo, en vez de un negocio mediocre a un precio maravilloso.
Hoy en día, el término inversionista de valor significa un estilo en donde el inversionista busca empresas las cuales tienen un precio en el mercado considerablemente menor a su valor intrínseco (estimado por el inversionista), idealmente con un gran margen de seguridad, entre más la diferencia entre precio pagado contra el valor adquirido mayor el margen de seguridad.
Valor intrínseco es sencillamente el valor presente de los retornos futuros, en otras palabras, el flujo de caja que un negocio va a producir durante su existencia, descontado a una tasa adecuada y es un estimado, no un valor exacto.
Un claro ejemplo que Buffett sedñala es la inversión en educación, el costo total por universidad puede ser usado como el precio. Si este costo es correcto, tiene que incluir los ingresos perdidos por haber frecuentado la universidad en vez de conseguir un trabajo después del colegio. Para el análisis, se tendría que calcular los ingresos de por vida del graduado y restarle los ingresos estimados si este no hubiera asistido a la universidad; este exceso de ingresos tiene que ser descontado a una tasa apropiada.
El resultado nos daría el valor intrínseco de la educación. Si este es un menor valor al costo total de la universidad, sería mejor no estudiar y conseguir un trabajo después del colegio. Este es el análisis que hace un inversionista de valor en empresas reales, la relación entre precio pagado y valor adquirido.
Buffett nos enseña a ver la tenencia de acciones en empresas, no como un papel que se mueve todos los días, si no como si uno fuera el dueño de la empresa, con una mentalidad a largo plazo y humildad en aceptar que es imposible e inútil desgastarse en predecir el movimiento del mercado. Buffett nos enseña que es más fácil estimar un valor intrínseco de empresas y esperar a que el mercado lo refleje, sin darle importancia o tomando ventaja de los estados de ánimo de este, que oscilan entre calma, pánico y codicia.
Tener mentalidad a largo plazo funciona ya que existe menos competencia por pedazos valiosos de información, el cortoplacista busca pistas para adivinar las ventas del siguiente trimestre, las posibles compras por extranjeros e inútiles datos que en un largo plazo no tienen valor real.
Por ejemplo en Colombia los participantes más grandes del mercado accionario son los fondos de pensiones. Estos tienen mediciones de desempeño que son relativas entre ellos cada tres meses, generando una mentalidad cortoplacista, también para el inversionista particular estar alejado de las emociones y da la influencia de reportes prediciendo el movimiento del mercado y noticias diarias es muy difícil. Tener una mentalidad de largo plazo sin dejarse influenciar, así a Buffett le suene simple, es de las gestiones más difíciles para la mayoría.
Buffett dijo una vez que no le preocupaba dar sus secretos ya que él entiende que la naturaleza humana busca satisfacciones inmediatas y no cree que muchos sigan sus consejos. Hoy en el 2017, Buffett sigue con su generosidad y el inversionista con su decisión de seguir o no sus enseñanzas.
Cualquier persona que lea y entienda sus cartas posiblemente esté muy agradecida, ya que los conocimientos transmitidos en estas son aplicables a las inversiones y la vida de una manera inmediata.
La historia de Buffett con BH empieza en 1962, cuando manejaba una sociedad de inversión donde sus socios eran amigos y familiares. BH era una empresa que se dedicaba a la fabricación de textiles. Buffett, que en ese momento su filosofía de inversión era la cuantitativa de valor, compra las primeras acciones de BH a US$7,40.
Luego en 1964, la administración de BH que venía recomprando acciones, había acordado con Buffett una recompra de todos sus títulos a US$11,50. Unas semanas más adelante la oferta llegó por unos centavos menos de lo acordado, Buffett decide no aceptar la oferta de recompra y termina comprando más acciones, finalmente ejerce control de la empresa.
BH era un negocio moribundo, la industria textil en EE. UU. venía en decadencia con el aumento de producción de textiles por parte de países asiáticos. Buffett, con la caja que BH tenía, empezó a comprar diferentes empresas, y una de ellas fue National Indemnity (NI), una pequeña aseguradora en Omaha.
National Indemnity recibe primas primero y paga las reclamaciones por catástrofes después, le permite a Buffett invertir ese valor flotante con total libertad y gratuitamente, ya que las primas recibidas son mayores a los gastos por calamidades en este caso. National Indemnity se convierte en el motor de BH. A pesar de cerrar operaciones de la planta textil de BH en 1985 y haber sido una operación que generaba pérdidas considerables, las inversiones de Buffett han permitido generar un retorno anualizado del 20,82% desde 1964.
Buffett empieza su carrera como inversionista de valor cuantitativo, esto significa comprar empresas que son baratas en medidas contables (bajos múltiplos): precio/utilidad, precio/valor en libros, etc. Él obtiene este estilo de su mentor: Benjamin Graham, el padre del Value Investing. Esta forma de inversión genera que se adquieran en algunos casos empresas con muy malos prospectos económicos (llamadas colillas de cigarrillo), pero tan baratas que posiblemente tengan un último chance de reflejar un valor mayor. Buffett cambia su esquema con la llegada de Charlie Munger como su socio, en donde Charlie le enseña que es mejor comprar un negocio maravilloso a un precio justo, en vez de un negocio mediocre a un precio maravilloso.
Hoy en día, el término inversionista de valor significa un estilo en donde el inversionista busca empresas las cuales tienen un precio en el mercado considerablemente menor a su valor intrínseco (estimado por el inversionista), idealmente con un gran margen de seguridad, entre más la diferencia entre precio pagado contra el valor adquirido mayor el margen de seguridad.
Valor intrínseco es sencillamente el valor presente de los retornos futuros, en otras palabras, el flujo de caja que un negocio va a producir durante su existencia, descontado a una tasa adecuada y es un estimado, no un valor exacto.
Un claro ejemplo que Buffett sedñala es la inversión en educación, el costo total por universidad puede ser usado como el precio. Si este costo es correcto, tiene que incluir los ingresos perdidos por haber frecuentado la universidad en vez de conseguir un trabajo después del colegio. Para el análisis, se tendría que calcular los ingresos de por vida del graduado y restarle los ingresos estimados si este no hubiera asistido a la universidad; este exceso de ingresos tiene que ser descontado a una tasa apropiada.
El resultado nos daría el valor intrínseco de la educación. Si este es un menor valor al costo total de la universidad, sería mejor no estudiar y conseguir un trabajo después del colegio. Este es el análisis que hace un inversionista de valor en empresas reales, la relación entre precio pagado y valor adquirido.
Buffett nos enseña a ver la tenencia de acciones en empresas, no como un papel que se mueve todos los días, si no como si uno fuera el dueño de la empresa, con una mentalidad a largo plazo y humildad en aceptar que es imposible e inútil desgastarse en predecir el movimiento del mercado. Buffett nos enseña que es más fácil estimar un valor intrínseco de empresas y esperar a que el mercado lo refleje, sin darle importancia o tomando ventaja de los estados de ánimo de este, que oscilan entre calma, pánico y codicia.
Tener mentalidad a largo plazo funciona ya que existe menos competencia por pedazos valiosos de información, el cortoplacista busca pistas para adivinar las ventas del siguiente trimestre, las posibles compras por extranjeros e inútiles datos que en un largo plazo no tienen valor real.
Por ejemplo en Colombia los participantes más grandes del mercado accionario son los fondos de pensiones. Estos tienen mediciones de desempeño que son relativas entre ellos cada tres meses, generando una mentalidad cortoplacista, también para el inversionista particular estar alejado de las emociones y da la influencia de reportes prediciendo el movimiento del mercado y noticias diarias es muy difícil. Tener una mentalidad de largo plazo sin dejarse influenciar, así a Buffett le suene simple, es de las gestiones más difíciles para la mayoría.
Buffett dijo una vez que no le preocupaba dar sus secretos ya que él entiende que la naturaleza humana busca satisfacciones inmediatas y no cree que muchos sigan sus consejos. Hoy en el 2017, Buffett sigue con su generosidad y el inversionista con su decisión de seguir o no sus enseñanzas.
Buena información, muy larga
ResponderEliminarMe encanta
ResponderEliminarWao que interesante , la verdad el pensamiento de Musk es algo exagerado , pero creo que tiene lo suficiente para lograrlo c:
ResponderEliminarMuy interesante la verdad
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